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Profesor Elías Fernando Rodríguez Ferri:
una vida al servicio de la ciencia veterinaria y la salud pública

Fallece a los setenta y ocho años de edad

 

6 de mayo de 2026

Elías Fernando Rodríguez Ferri

 

La trayectoria del profesor Elías Fernando Rodríguez Ferri constituye uno de los ejemplos más sólidos y coherentes de dedicación a la ciencia, a la universidad y al servicio público en el ámbito de la sanidad animal y la salud pública. Su figura se alza como la de un universitario completo, en el sentido más clásico del término: investigador riguroso, docente vocacional, gestor comprometido y servidor público con una clara conciencia del papel social de la veterinaria.

 

Navarro de nacimiento y leonés de corazón, vino al mundo en Caparroso (Navarra) en 1948, su vocación científica se manifestó tempranamente en su brillante paso por la Facultad de Veterinaria de León, entonces integrada en la Universidad de Oviedo, donde obtuvo el grado de licenciatura en 1972 con Premio Extraordinario. Este reconocimiento inicial no fue sino el preludio de una carrera marcada por la excelencia académica. Su formación doctoral, culminada en 1976 con la máxima calificación de sobresaliente cum laude, asentó las bases de una dedicación permanente a la microbiología, la inmunología y, muy especialmente, al estudio de las zoonosis, campo en el que se convertiría en una referencia nacional.

 

Desde sus primeros años, el profesor Rodríguez Ferri mostró una singular capacidad para integrar la actividad académica con el servicio público. Su ingreso en el Cuerpo Nacional Veterinario y su labor en la Administración marcaron profundamente su visión de la sanidad animal como un elemento inseparable de la salud pública. Esta dimensión alcanzó una relevancia especial durante su etapa en Madrid, donde desempeñó responsabilidades de alto nivel en el Ministerio de Sanidad, concretamente en la Dirección General de Salud Pública, como jefe de la Sección de Control de Zoonosis entre 1978 y 1983. En este periodo, su contribución fue decisiva en el desarrollo de estrategias de vigilancia y control de enfermedades transmisibles entre animales y humanos, en un momento en que el concepto de “Una sola salud” comenzaba a tomar forma, aunque aún no estuviera plenamente formulado.

 

Paralelamente, su vinculación con la Universidad Complutense de Madrid representó una etapa de extraordinaria fecundidad intelectual y académica. En la Facultad de Veterinaria, el profesor Rodríguez Ferri desarrolló una intensa actividad docente e investigadora, ascendiendo progresivamente desde profesor adjunto hasta catedrático de Microbiología e Inmunología. Su magisterio en estos años contribuyó decisivamente a la formación de varias generaciones de veterinarios, muchos de los cuales reconocerían en él no solo a un profesor, sino a un auténtico mentor. Su labor como secretario de la Facultad (1983-1986) puso de manifiesto, además, su capacidad de gestión y su compromiso con la institución universitaria, siendo el apoyo fundamental del Profesor Guillermo Suárez en la tarea de modernización de la Facultad, los estudios de veterinaria y la docencia e investigación de la microbiología.

 

Fue también en Madrid donde el profesor Rodríguez Ferri consolidó su perfil como experto en salud pública veterinaria, participando activamente en cursos, seminarios y programas formativos en la Escuela Nacional de Sanidad, institución clave en la formación de profesionales sanitarios en España. Su participación en cursos de epidemiología, zoonosis, rabia y seguridad alimentaria contribuyó a la difusión de conocimientos esenciales en un momento de creciente preocupación por las enfermedades emergentes y los riesgos asociados a la producción y consumo de alimentos.

 

Esta doble vertiente —académica y administrativa— permitió al profesor Rodríguez Ferri desarrollar una visión integradora de la sanidad animal, en la que la investigación científica, la docencia universitaria y la gestión pública se retroalimentaban de forma constante. Su paso por Madrid no fue, por tanto, una etapa aislada, sino un periodo fundacional que marcaría el resto de su trayectoria.

 

En 1986, su retorno a León como catedrático de Sanidad Animal en la Universidad de León supuso el inicio de una etapa igualmente brillante, caracterizada por la consolidación de un grupo de investigación de referencia y por una intensa actividad institucional. Como decano de la Facultad de Veterinaria (1990-1998) y posteriormente como director de departamento, impulsó la modernización de las enseñanzas veterinarias y promovió la integración de la investigación en la docencia.

 

Su producción científica es extraordinaria, con más de dos centenares de publicaciones, incluyendo artículos en revistas internacionales de alto impacto y numerosos capítulos de libro. A ello se suma la dirección de tesis doctorales —muchas de ellas galardonadas— y la participación en proyectos competitivos y contratos de investigación con instituciones públicas y privadas. Su capacidad para generar conocimiento se vio acompañada de una notable habilidad para transferirlo a la sociedad, participando en comités científicos de organismos clave como la Agencia Española del Medicamento y la Agencia Española de Seguridad Alimentaria.

 

En este contexto, merece especial mención su colaboración con iniciativas y estructuras de investigación vinculadas a la vigilancia sanitaria, entre ellas el entorno científico de la Universidad Complutense de Madrid y, de manera particular, los grupos relacionados con la sanidad animal y la seguridad alimentaria. Su interacción con redes y grupos de investigación como el Grupo de Vigilancia Sanitaria o el centro Visavet de la UCM, en los que participó de forma importante y trascendente, reflejan su compromiso con una ciencia colaborativa, interdisciplinar y orientada a la resolución de problemas reales. Estas colaboraciones reforzaron los vínculos entre la Universidad de León y los principales centros de investigación nacionales, contribuyendo a la consolidación de una ciencia participativa de excelencia en el ámbito de la sanidad animal.

 

A lo largo de su carrera, el profesor Rodríguez Ferri ha sido distinguido con numerosos reconocimientos, entre ellos la Encomienda de la Orden Civil del Mérito Agrícola y la Cruz de la Orden Civil de Sanidad, reflejo de su contribución tanto al ámbito científico como al servicio público. Su pertenencia a diversas academias —incluida la Real Academia Nacional de Medicina como académico correspondiente— pone de manifiesto el reconocimiento de su labor por parte de la comunidad científica.

 

Pero más allá de los méritos académicos y profesionales, la figura del profesor Rodríguez Ferri destaca por sus cualidades humanas: su rigor intelectual, su capacidad de trabajo, su generosidad como maestro y su compromiso con la profesión veterinaria. Quienes hemos tenido la oportunidad de trabajar a su lado coincidimos en señalar su influencia decisiva, no solo en la formación científica, sino también en la transmisión de valores, su generosidad y su humildad.

 

En definitiva, la vida del profesor Elías Fernando Rodríguez Ferri es la de un científico que ha sabido conjugar excelencia académica, servicio público y vocación docente. Su legado perdura en sus publicaciones, en sus discípulos y en las instituciones que contribuyó a fortalecer. Su paso por Madrid, en el Ministerio de Sanidad y en la Universidad Complutense y la Universidad de León, constituye un capítulo esencial de una trayectoria que ha dejado una huella profunda en la veterinaria española, en el ámbito de la salud pública y en todos los que tuvimos la fortuna de colaborar con él, en quienes dejó un legado imborrable. Siempre estarás con nosotros.

 

Descanse en paz.








Servicio de Informática y Comunicación

Centro de Vigilancia Sanitaria Veterinaria (VISAVET)
Universidad Complutense