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Ficha de la enfermedad
Enfermedad
Botulismo

Agente
Clostridium botulinum
 Acrónimo: C. botulinum
 Tipo: Bacteria
 Familia: Clostridiaceae
 Género: Clostridium
 Toxinas: Neurotoxinas A, B, Ca, Cb, D, E, F y G

Signos clínicos
Paresia Disfagia Parálisis Fallo respiratorio Parálisis flácida Disminución del tono muscular en cola Disminución del tono muscular en lengua Disminución del tono muscular en párpados

Botulismo

Etiología

El botulismo es una enfermedad neuromuscular causada por neurotoxinas producidas por Clostridium botulinum, bacilo anaerobio grampositivo formador de esporas. Se han aislado 8 neurotoxinas que afectan a mamíferos, de las cuales los tipos A, B, C y D afectan a caballos. Las esporas de C. botulinum tienen alta resistencia al calor, a la luz y a la desecación. La toxina es liberada por la lisis de las células o por difusión a través de la pared celular.


Epidemiología

El botulismo se encuentra en todo el mundo, pero su distribución no es homogénea. Los diferentes tipos se han aislado del suelo de diferentes zonas geográficas, siendo más frecuentes unos tipos en determinadas áreas que en otras. Por ejemplo, en EEUU los caballos se ven afectados mayormente por el botulismo tipo B y C, aunque el tipo A es predominante en caballos adultos y potros en el oeste de EEUU.


Patogenia

El botulismo ocurre mediante la ingestión de alimentos contaminados con la toxina botulínica preformada, por ingestión de las esporas y producción de la toxina en el tracto gastrointestinal (Forma toxico-infecciosa), o por contaminación a través de heridas con C. botulinum. En caballos adultos lo más común es por ingestión de vegetales en descomposición contaminados. La forma toxico-infecciosa del botulismo es la más común en potros entre uno y tres meses, produciendo el síndrome del potrillo temblón, que parece estar causado por el desarrollo del C.botulinum en el tracto intestinal.
La intoxicación por botulismo tiene tres etapas diferenciadas: unión a las células diana e internalización, translocación, e inhibición de la liberación de neurotransmisores. Una vez alcanzada la superficie celular, la neurotoxina botulínica se internaliza por endocitosis, tras lo cual la toxina no puede ser neutralizada por las antitoxinas.


Signos clínicos

Los signos clínicos están relacionados con la interferencia en la liberación de acetilcolina en las uniones neuromusculares por parte de la exotoxina, lo que produce disfagia, parálisis flácida, disminución de la reacción pupilar, disminución del tono muscular en parpados, lengua y cola, y tetraplejia flácida progresiva. Tras la exposición a la toxina los signos tardan entre 12 horas y varios días en aparecer. La muerte repentina y aparentemente sin causa de uno o más caballos también puede ser el primer signo de un brote. Puede aparecer temblor muscular y debilidad, especialmente en potros. En caballos adultos es frecuente observar parálisis faríngea, que se puede confirmar con un examen endoscópico. La muerte suele ser atribuida a fallo respiratorio secundario debido a la parálisis muscular respiratoria.


Diagnóstico

El diagnóstico del botulismo se hace en base al historial y a los signos clínicos tras descartar otras posibles enfermedades. El diagnóstico definitivo se basa en la detección de la toxina en suero, heces, contenido gastrointestinal o en el alimento. Varios test, incluyendo ELISA, RIA, hemaglutinación pasiva y PCR se han descrito para la identificación de la toxina botulínica, aunque la elección suele ser inoculación en ratón ya que detecta las toxinas activas. El serotipo de la toxina se determina mediante co-inyección de muestras sospechosas con antisueros específicos. El aislamiento de C. botulinum o de su toxina en heces, alimento, contenido GI o de lesiones o heridas es una fuerte evidencia de infección.


Tratamiento

Ha sido claramente demostrado tanto para humanos como para caballos que la administración temprana de antitoxina aumenta las probabilidades de supervivencia. Tanto los caballos adultos como los potros suelen morir por fallo respiratorio. Normalmente, los animales con fallo respiratorio leve pueden ser tratados frecuentemente con administración de oxígeno intranasal, y con monitorización contínua de gases sanguíneos arteriales para detectar un empeoramiento en las primeras 24-48 horas. La administración de antimicrobianos es empleada frecuentemente para prevenir o reducir algunas de las complicaciones de la enfermedad, como neumonía aspiratoria causada por disfagia. Se deben evitar los fármacos antimicrobianos que puedan potenciar el bloqueo neuromuscular. También se debe considerar la administración nutricional en caballos enfermos de botulismo, así como los cuidados de enfermería.
La supervivencia de potros tratados menores de 6 meses es mayor del 90%.


Prevención y control

Se cree que una apropiada vacunación es 100% efectiva en caballos adultos, sin embargo, los potros nacidos de madres vacunadas pueden presentar botulismo, por lo que la transferencia inmunitaria pasiva puede no ser adecuada en zonas endémicas.


Consideraciones Salud Pública

No hay potencial zoonótico.


Referencias

  • Equine Infectious Diseases’, Debra C. Sellon, DVM, PhD, DACVIM and Maureen T. Long, DVM, PhD, DACVIM. SAUNDERS ELSEVIER.
  • http://www.cfsph.iastate.edu/Factsheets/es/botulism-es.pdf