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Ficha de la enfermedad
Enfermedad
Piroplasmosis equina

Sinónimos
Malaria equina Babesiosis equina Theileriosis equina Fiebre biliar equina

Vectores
Hyalomma spp. Dermacentor spp. Rhipicephalus spp.

Agentes
Theileria equi
 Acrónimo: T. equi
 Tipo: Parásito
 Familia: Theileriidae
 Género: Theileria
Babesia caballi
 Acrónimo: B. caballi
 Tipo: Parásito
 Familia: Babesiidae
 Género: Babesia

Signos clínicos
Anemia Fiebre Muerte Anorexia Letargia Ictericia Debilidad Petequias Taquipnea Taquicardia Fallo renal Bilirrubinuria Hemoglobinuria Esplenomegalia Trombocitopenia Pérdida de peso Edemas periféricos Enfermedad hepática Coagulación intravascular diseminada

Piroplasmosis equina
Figura 1: Theileria equi en frotis sanguíneo. SEVISEQ


Piroplasmosis equina
Figura 2: Babesia caballi en frotis sanguíneo. SEVISEQ


Piroplasmosis equina

Etiología

La piroplasmosis equina (PE) es una enfermedad infecciosa de los équidos producida por los protozoos parásitos intraeritrocitarios Babesia caballi (B. caballi) y Theileria equi (T. equi). Anteriormente T. equi se designaba como Babesia equi. Estos parásitos son transmitidos por garrapatas ixódidas del género Dermacentor, Hyalomma y Rhipicephalus; aunque también puede producirse una transmisión iatrogénica. En el caso de T. equi, también está descrita una transmisión transplacentaria. Tras la recuperación, los caballos pueden convertirse en portadores de estos parásitos por mucho tiempo (4 años para B. caballi o de por vida para T. equi) y actuar como fuentes de infección para las garrapatas, que a su vez parasitarán otros caballos. La importancia de esta enfermedad radica en que es la principal restricción para la exportación de equinos a otros países.


Epidemiología

La PE es una enfermedad endémica en muchas regiones tropicales y subtropicales. Por el contrario; Canadá, Islandia, Australia y Japón son actualmente países libres de esta enfermedad. En los EEUU, la infección estaría limitada a una o más zonas.
B. caballi y T. equi presentan un ciclo biológico indirecto. El ciclo comienza cuando los esporozoítos penetran en el hospedador a través de la saliva de las garrapatas infectadas.

  • B. caballi: los esporozoítos invaden directamente los eritrocitos y se reproducen asexualmente primero hasta trofozoítos y después hasta merozoítos. Los merozoítos se siguen reproduciendo asexualmente provocando la ruptura e invasión de nuevos glóbulos rojos.
  • T. equi: los esporozoítos invaden las células mononucleares de sangre periférica (PBMCs), se reproducen asexualmente primero hasta esquizontes y después hasta merozoítos y provocan la ruptura de estas células. Los merozoítos invaden los eritrocitos, los cuales se siguen reproduciendo asexualmente e invadiendo nuevos glóbulos rojos.
En ambos casos, los merozoítos serán ingeridos por una garrapata, en cuyo intestino se reproducirán sexualmente hasta la fase de cigoto. El cigoto alcanzará la glándula salivar de la garrapata y se formarán los esporozoítos


Patogenia

La PE se caracteriza por una anemia hemolítica producida tanto por la lisis de los eritrocitos (debido a la multiplicación de los merozoítos) como por la eliminación por el bazo de los eritrocitos infectados.  Se ha visto que los eritrocitos no parasitados también son eliminados, pero la razón se desconoce. También puede observarse trombocitopenia, alteración de la coagulación, vasculitis y formación de microtrombos en los vasos pequeños. La transmisión transplacentaria puede dar lugar a abortos tardíos, mortinatos o nacimiento de potros infectados, pero no todos los potros nacidos de madres infectadas van a estar afectados. Los anticuerpos calostrales frente a ambos parásitos pueden persistir en el potro en los 4-5 primeros meses de vida. Los caballos infectados por T.equi desarrollan anticuerpos contra un antígeno de la membrana de los merozoítos (EMA-1) y los infectados por B. caballi contra la proteína 1 del merozoíto (RAP 1).


Signos clínicos

Los signos clínicos son variables y no específicos. T. equi tiende a causar enfermedad más grave que B. caballi. La presentación puede ser de forma hiperaguda, aguda o crónica. La forma hiperaguda es rara y los caballos pueden ser encontrados muertos. En casos agudos podemos encontrar desde fiebre, anorexia, letargia y edemas periféricos hasta anemia, ictericia, taquicardia, taquipnea, hemoglobinuria y/o bilirrubinuria, trombocitopenia y petequias en las mucosas. En casos crónicos, los síntomas comunes incluyen pérdida de peso, baja tolerancia al ejercicio, ligera inapetencia y bazo dilatado palpable mediante examen rectal.


Diagnóstico

Durante la fase aguda de la infección, la PE se puede diagnosticar mediante la visualización de los parásitos en frotis de sangre teñidos (aunque este método posee baja sensibilidad), PCR y mediante pruebas serológicas como la fijación de complemento (detecta seroconversión en los 8-11 días postinfección) y la inmunofluorescencia indirecta (seroconversión en los 3-20 días postinfección). En caso de infección crónica o para la identificación de animales portadores, el ELISA de competición es el método más sensible, detectando seroconversión 21 días después de la infección.


Tratamiento

Se han probado varios fármacos para el alivio de los síntomas clínicos, siendo el imidocarb dipropionato (ID) administrado IM, acompañado de una correcta hidratación del animal, el que presenta una mayor eficacia. ID, debido a su actividad anticolinesterasa, puede dar lugar a efectos adversos tales como agitación, sudoración, cólico y diarrea. Otros fármacos utilizados en el tratamiento de la PE son el diminazeno aceturato y el diminazeno diaceturato, cuya administración puede dar lugar a daño muscular severo; la oxitetraciclina IV, la cual es efectiva frente a T. equi pero no frente a B. caballi y la buparvaquona, cuyo uso no está muy extendido.


Prevención y control

No existen vacunas disponibles para ninguno de estos parásitos. La evaluación frecuente del animal, la eliminación de cualquier garrapata y el uso de acaricidas pueden ayudar a prevenir la infección.


Consideraciones Salud Pública

La piroplasmosis equina es una enfermedad no zoonósica pero incluida en la lista de la OIE y de declaración obligatoria en España.


Referencias