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Hantavirus: transmisión y prevención de una zoonosis emergente

La enfermedad por hantavirus es una zoonosis transmitida principalmente por roedores que puede provocar graves complicaciones respiratorias y renales en el ser humano. La vigilancia epidemiológica y las medidas de prevención son esenciales para reducir el riesgo de contagio de esta enfermedad.

19 de mayo de 2026
Hantavirus. Generada mediante IA Nerea García Benzaquén, Sergio González Domínguez y Julio Álvarez Sánchez

Etiología

Los hantavirus son un grupo de virus ARN pertenecientes a la familia Hantaviridae que son transmitidos principalmente por roedores, considerados sus reservorios naturales, mientras que el ser humano es un hospedador accidental que, en caso de infección, puede desarrollar cuadros clínicos graves (potencialmente mortales).

El género Orthohantavirus, incluye todos los hantavirus que causan zoonosis, siendo sus especies más relevantes clasificables según su distribución geográfica y el síndrome clínico predominante al que da lugar en caso de infección del ser humano.

Orthohantavirus europeos y asiáticos

Producen la denominada Fiebre Hemorrágica con Síndrome Renal (FHSR). En este grupo destacan tres especies:

  • Virus Puumala (PUUV): distribuido principalmente en Europa occidental, central y Rusia (al oeste de los Montes Urales). Su principal reservorio es el topillo rojo europeo (Myodes glareolus). Produce una forma leve o moderada de FHSR, que suele cursar con mortalidad baja (<1%).
  • Virus Dobrava-Belgrado (DOBV): distribuido principalmente en Europa del este y región de los Balcanes. Sus reservorios son roedores del género Apodemus, especialmente el ratón leonado (Apodemus flavicollis) y el ratón listado (Apodemus agrarius). Produce formas moderadas o graves de FHSR, con una mortalidad más elevada (hasta 10% en algunas variantes).
  • Virus Hantaan (HTNV): presente principalmente en Asia oriental, con especial incidencia en China y península de Corea, así como en áreas del este de Europa. Su reservorio principal es el ratón listado (A. agrarius). Produce formas graves de FHSR con una mortalidad que puede alcanzar el 15%.

Orthohantavirus americanos

Causan el Síndrome Cardiopulmonar por Hantavirus (SCPH). Destacan dos especies:

  • Virus Andes (ANDV): distribuido en Sudamérica, principalmente en el cono sur (Argentina, Chile). Su reservorio principal es el ratón colilargo (Oligoryzomys longicaudatus). Es la única especie de hantavirus con transmisión documentada de persona a persona. La infección con esta especie se asocia con una letalidad muy alta, pudiendo alcanzar hasta el 40%, y con una viremia prolongada que da lugar a una diseminación sistémica.
  • Virus Sin Nombre (SNV): distribuido en Norteamérica, principalmente Estados Unidos y Canadá. Tiene como reservorio principal el ratón ciervo (Peromyscus maniculatus). Produce SCPH con elevada letalidad (hasta un 50%), asociada a insuficiencia respiratoria aguda.
Partículas víricas del Virus Sin Nombre (SNV). Microscopía electrónica de transmisión. CDC.
Figura 1: Partículas víricas del Virus Sin Nombre (SNV). Microscopía electrónica de transmisión. CDC.

Epidemiología

Los hantavirus presentan una distribución mundial, asociada a la distribución geográfica de sus reservorios.

Distribución de reservorios y casos de enfermedad en personas por hantavirus
Figura 2: Distribución de reservorios y casos de enfermedad en personas por hantavirus. VISAVET.

Los reservorios naturales son principalmente roedores de campo, en los que se observan infecciones persistentes y generalmente asintomáticas con eliminación viral por orina, heces y saliva, siendo la principal vía de transmisión para las personas la inhalación de aerosoles contaminados con estas excreciones. Menos frecuentes son la transmisión por contacto directo con roedores o sus mordeduras. La transmisión alimentaria es excepcional.

Las ratas (Rattus norvegicus y Rattus rattus), que tienen una distribución mundial, también se han descrito como hospedadores de ciertos hantavirus, principalmente del virus Seoul (SEOV), responsable de brotes de FHSR humana en ambientes urbanos y periurbanos de importancia en China.

Se han encontrado evidencias que apuntan a una exposición a hantavirus o virus relacionados en otros vertebrados, como musarañas, topos, murciélagos, reptiles y peces, pero la relevancia zoonótica de muchos de estos linajes sigue siendo incierta ya que la detección del material genético o de anticuerpos frente a una especie de hantavirus no implica necesariamente que un animal sea un reservorio competente.

En humanos, que son hospedadores accidentales, la infección puede producir FHSR o SCPH sin mantener el ciclo de transmisión, con la excepción del virus Andes, en el que se ha documentado la transmisión entre personas que han mantenido un contacto prolongado y estrecho.

Los brotes en personas se han asociado a la acción de varios factores ecológicos como el clima (temperatura, lluvia, precipitación, humedad) y la disponibilidad de alimento (mast years, años de alta producción de semillas), que favorecen cambios en la densidad de roedores (umbral mínimo para mantener el virus), lo que, ligado a la existencia de cambios en el uso del suelo (deforestación, agricultura, urbanización), pueden favorecer un aumento en la probabilidad de interacción entre el ser humano y roedores infectados.

Como principales factores de riesgo asociados a la aparición de casos destacan la realización de actividades rurales o forestales, actividades en entornos naturales y la limpieza de espacios cerrados contaminados.

La investigación epidemiológica en el caso de un brote debe incluir la identificación de la fuente de exposición (vivienda, trabajo, actividades de riesgo recreativas…), la identificación de especies de roedores presentes en el entorno, el estudio de contactos con seguimiento durante seis semanas y la vigilancia activa de la sintomatología clínica.

Vías de transmisión y factores de riesgo del hantavirus
Figura 3: Vías de transmisión y factores de riesgo. VISAVET.

Definiciones de caso

  • Caso sospechoso: fiebre ≥38°C con síntomas respiratorios o renales y antecedente de exposición a roedores en las 6 semanas previas.
  • Caso probable: caso sospechoso con hallazgos clínicos compatibles como trombocitopenia o hemoconcentración, creatinina elevada (FHSR) o infiltrados pulmonares bilaterales (SCPH).
  • Caso confirmado: confirmación mediante RT-PCR o serología específica.

Patogenia y clínica de la enfermedad

El Hantavirus causa dos síndromes principales en el ser humano:

  • Síndrome cardiopulmonar por hantavirus (SCPH): predomina en América y se caracteriza por una alta letalidad (30–50%). Inicialmente cursa con fiebre, mialgias y malestar general, dando lugar después a una fase avanzada con edema pulmonar, insuficiencia respiratoria aguda y shock.
  • Fiebre hemorrágica con síndrome renal (FHSR): predomina en Europa y Asia. Se caracteriza por afectación renal aguda, alteraciones hemorrágicas y distintos grados de insuficiencia renal.

El periodo de incubación oscila entre 1 y 8 semanas (siendo lo más frecuente 2-4 semanas).

En cuanto al mecanismo fisiopatológico, la lesión principal se produce por disfunción endotelial e incremento de la permeabilidad capilar mediado por la respuesta inmunitaria del hospedador. Como consecuencia, pueden desarrollarse hipotensión, edema pulmonar, shock y fracaso renal.

Tratamiento

Actualmente no existe un tratamiento antiviral específico universalmente aceptado para la infección por hantavirus. El tratamiento principal es el de soporte e incluye monitorización clínica, control hidroelectrolítico, oxigenoterapia, soporte ventilatorio, manejo hemodinámico y soporte renal (incluyendo diálisis si fuera necesario). El manejo clínico debe siempre ir acompañado de medidas adecuadas de aislamiento y bioseguridad.

Diagnóstico

El diagnóstico de la infección por hantavirus es fundamentalmente laboratorial y debe basarse en el uso de técnicas específicas. Los hallazgos clínicos y analíticos pueden orientar el diagnóstico.

Tipos de muestras: Las principales muestras utilizadas son sangre (suero y/o plasma o sangre total), orina (especialmente útil en FHSR) y tejidos (pulmón, riñón, bazo, u otros órganos en casos graves o fallecidos). El momento óptimo de toma de muestras varía según la técnica analítica:

  • PCR: primeros 5–7 días tras el inicio de síntomas (fase virémica).
  • Serología: a partir del quinto día de enfermedad (para IgM), y muestras pareadas a los 10–14 días (para IgG).

Técnicas de diagnóstico específico: Detección molecular mediante RT-PCR o serología.

  • Detección molecular: RT-PCR (Reacción en Cadena de la Polimerasa con transcriptasa inversa). Técnica de elección en fase aguda, ya que detecta ARN viral y por tanto tiene mayor rendimiento durante la fase inicial febril o virémica. Tiene una alta sensibilidad y especificidad y permite una confirmación precoz antes del desarrollo de la respuesta inmune humoral. La limitación que tiene esta técnica es que la viremia es transitoria, por lo que una RT-PCR negativa no excluye la infección si la clínica es compatible.
  • Diagnóstico serológico: Detección de anticuerpos IgM e IgG mediante técnicas como ELISA, Inmunofluorescencia indirecta (IFI) o neutralización viral (confirmatoria en laboratorios de referencia). Estas técnicas son utilizables en la fase tardía.
    Interpretación de la técnica:
    • IgM positiva: infección aguda reciente
    • Seroconversión de IgG en muestras pareadas: confirmación diagnóstica
    • Presencia aislada de IgG: indicativa de infección pasada.

Criterios de confirmación: Un caso se considera confirmado cuando se cumple al menos uno de los siguientes supuestos: detección de ARN viral por RT‑PCR en sangre o tejidos; IgM específica positiva frente a hantavirus; o seroconversión de IgG en muestras pareadas (incremento ≥4 veces).

Técnicas complementarias: La inmunohistoquímica en tejidos y el aislamiento viral en laboratorios de alta seguridad pueden ser técnicas complementarias para el diagnóstico.

Los hallazgos analíticos no son específicos, pero pueden orientar indirectamente al diagnóstico:

  • Trombocitopenia.
  • Hemoconcentración (hematocrito elevado).
  • Leucocitosis.
  • Alteración de función renal: creatinina elevada, proteinuria y microhematuria.
  • Elevación de LDH y transaminasas.
  • Infiltrados pulmonares bilaterales (SCPH).

Bioseguridad: Las muestras deben manejarse en condiciones de bioseguridad adecuadas, siempre en cabina de seguridad, evitando procedimientos que generen aerosoles y con equipos de protección adecuados:

  • Nivel de seguridad
    • BSL-2: Muestras inactivadas.
    • BSL-3: Muestras potencialmente infecciosas, procedimientos con riesgo de aerosoles y cultivo viral.
  • Equipos de protección individual: Mascarilla (FFP2/FFP3), guantes y protección ocular.

Vigilancia y control

La enfermedad por Hantavirus es de declaración obligatoria urgente y cualquier brote debe ser notificado a la autoridad sanitaria y la OMS, según el Reglamento Sanitario Internacional (RSI 2025), y deben facilitarse los datos para la investigación epidemiológica.

En cuanto a las medidas de control destacan:

Control ambiental:

  • Eliminación de roedores.
  • Sellado de viviendas.
  • Gestión de residuos.
  • Control de acceso de roedores a alimentos.

Limpieza de áreas contaminadas:

  • Ventilación previa (≥30 min).
  • No barrer en seco: humedecer previamente superficies contaminadas con desinfectante antes de limpiar, evitar aspiradoras o barrido en seco para evitar aerosoles de partículas.
  • Uso de desinfectantes (hipoclorito sódico).
  • Uso de protección individual: Mascarilla (FFP2/FFP3), guantes y protección ocular.

Aislamiento de personas infectadas.

El enfoque One Health resulta esencial para una vigilancia y control eficaces de las infecciones por hantavirus, ya que permite integrar la vigilancia humana, animal y ambiental para detectar precozmente cambios ecológicos asociados al riesgo de transmisión:

  • Salud humana: diagnóstico precoz, manejo clínico, vigilancia epidemiológica y educación en zonas rurales.
  • Salud animal: monitoreo de poblaciones de roedores e identificación de reservorios.
  • Medio ambiente: evaluación de cambios ecológicos relacionados con la densidad de roedores o al contacto con las personas (deforestación, urbanización, cambio climático…).
Brotes y estadísticas de enfermedad por hantavirus por región. CDC, ECDC, WHO.
Figura 4: Brotes y estadísticas de enfermedad por hantavirus por región. CDC, ECDC, WHO.

Prevención

Nivel individual

  • Evitar contacto con roedores y sus excrementos.
  • No manipular roedores muertos.
  • Ventilación de espacios cerrados.
  • Utilizar equipos de protección en actividades de riesgo.

Nivel comunitario

  • Educación sanitaria.
  • Control de plagas.
  • Mejora de las condiciones de vivienda.
  • Vigilancia ambiental y epidemiológica continua.

Conclusiones generales

Los hantavirus pueden ser agentes causales de una zoonosis cuya emergencia se ve favorecida por factores climáticos y ambientales que a su vez impactan la dinámica de infección en su hospedador natural, las diversas especies de roedores que pueden actuar como fuentes del patógeno para las personas. La aparente ausencia de efecto de la infección en los roedores indica una relación evolutiva estable entre el patógeno y su hospedador natural, mientras que el hecho de que la mayoría de las especies de hantavirus no se transmitan entre humanos limita su impacto en salud pública.

El virus Andes es la excepción absoluta a esta regla dada la existencia de una viremia prolongada y una diseminación sistémica asociada con la presencia de virus infectivo en saliva y fluidos de personas infectadas que posibilitan la transmisión persona-a-persona en casos de contacto estrecho. Esto, unido a su alta letalidad y la existencia de una ventana de contagio en fase prodrómica, hace necesario la implantación de estrategias de control específicas, distintas a las del resto de hantavirus.


Nerea García Benzaquén1,2, Sergio González Domínguez1, Julio Álvarez Sánchez1,2

1Centro de Vigilancia Sanitaria Veterinaria (VISAVET)
Universidad Complutense de Madrid

2Dpto. Sanidad Animal, Facultad de Veterinaria
Universidad Complutense de Madrid

ned@visavet.ucm.es

Referencias




Datos del artículo

Título:
Hantavirus: transmisión y prevención de una zoonosis emergente
Autores:
Nerea García Benzaquén1,2, Sergio González Domínguez1, Julio Álvarez Sánchez1,2

Fecha de publicación: 19 de mayo de 2026
Volumen 2026; Número 1

Autores
Nerea García Benzaquén
Nerea García Benzaquén
Centro de Vigilancia Sanitaria Veterinaria (VISAVET)
Universidad Complutense
Madrid (España)


Sergio González Domínguez
Sergio González Domínguez
Centro de Vigilancia Sanitaria Veterinaria (VISAVET)
Universidad Complutense
Madrid (España)


Julio Álvarez Sánchez
Julio Álvarez Sánchez
Centro de Vigilancia Sanitaria Veterinaria (VISAVET)
Universidad Complutense
Madrid (España)

Datos del agente
Hantavirus
Tipo: Virus
Familia: Hantaviridae
Género: Orthohantavirus
Especies: Virus Sin Nombre, Virus Andes, Virus Puumala, Virus Hantaan, Virus Dobrava-Belgrado, Virus Choclo, Virus Seoul...
Sinónimos: SNV, ANDV, PUUV, HTNV, DOBV, CHOV, SEOV...